Decidido a «tomar al toro por los cuernos» ante este molesto comportamiento de Gmail, puse a un lado la flojera de revisar la configuración del servicio y realicé algunos ajustes.
Algunos fueron sobre la presentación de la interfaz del servicio en el navegador, para tratar de igualar la experiencia de uso a la que estoy acostumbrado con el cliente de correo (Settings > General), pero los más importantes han sido sobre las etiquetas y el POP.

Resulta más práctico mostrar la configuración de las etiquetas en lugar de enumerar las acciones.
Asimismo, muestro la configuración resultante para POP e IMAP. Tenía activado el protocolo POP, que es más limitado que IMAP, por lo que lo he desactivado. Aquí está la imagen de la pestaña correspondiente.
Después de un par de días probando, sí, estos cambios ya me han quitado muchas de esas molestias de las que he ido hablando.
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