A lo largo de esta serie, en otras o algunos otros posts, he implicado o hablado de lo que sería la esperanza de vida de un disco duro. No estoy muy seguro en donde, pero creo que por ahí mencioné que debe estar alrededor de 5±2 años, es decir, entre 3 y 7 años1. He escrito también de mi experiencia con discos que a duras penas me han durado 1 año, aunque también de otros con casi 10 o más (estos últimos con un uso menos frecuente), pero creo que vale la pena incluirlos.

Recientemente he estado escribiendo sobre la adquisición de un disco duro externo que me permita mover datos de forma más rápida, tanto para hacerme de espacio en el disco local como para respaldo. Todo esto llevó a ver que tengo dos cuellos de botella: la limitada capacidad de conexión con sólo dos puertos USB en el computador y la tecnología a mi alcance.
El obligado uso de un hub nos permite extender la conectividad del equipo a Ethernet, HDMI y flash drives, pero resulta difícil y costoso conseguir un hub que nos proporcione puertos USB-C adicionales (y ya no se diga que sean USB4 o Thunderbolt 3 o 4, que es sorprendente dado ya el tiempo que estos tienen en el mercado). La mayoría de las soluciones son costosas y, nos deja en el mejor de los casos, sólo con un puerto adicional USB-C 3.2 gen 2. En lo que respecta a unidades de almacenamiento externas, las más accesibles son discos mecánicos USB-C 3.2 gen 2, también como el mejor de los casos.
Revisando y reflexionando sobre la causa de esta necesidad (el respaldo y el espacio adicional), veía que traigo arrastrando (aunque me parece que ya he perdido algunos) varios años de archivos académicos y profesionales que bien podría ir borrando (algo de lo que aquí sale un tema de reflexión más), por lo que no he podido evitar pensar en soluciones de archivamiento masivo (archiving). Así que me asomé a ver el estado de la tecnología al respecto. Ya hace mucho tiempo que los reproductores y grabadores de discos ópticos dejaron de formar parte de la línea de accesorios incluidos en los equipos portátiles (imagino que, en gran medida, por el grosor con el que fueron disminuyendo con el paso del tiempo).
Resulta interesante ver que hoy medios como los discos M ofrecen ya una longevidad superior a los 100 años (aunque no creo que en 25 años aún tengamos software que sea capaz de leer muchos de los archivos que hoy nos empecinamos en conservar). Realmente me parece una solución barata, pero mi experiencia con este tipo de medios fue mala. En el intento de hacer respaldos, debí desechar muchos discos CD-R y DVD-R por errores de grabado. Para evitar esto opté por discos reescribibles, pero el tiempo de preparación de aquello que uno buscaba sacar del disco duro y conservarlo para la posteridad, más el tiempo de grabado (y la eventual frustración de que se reportara un error de escritura), terminó por desanimarme. Opté mejor por hacerme de equipos con discos más grandes, que es lo que me ha llevado a este punto, pues ahora debo considerar soluciones de almacenamiento externo de 4 TB o más.
Referencias
- Anindra Z. Siqueira, «7 Simple Ways to Make Your External Hard Drive Last Longer«, makeuseof.com, web. Published: 2023.06.14; retrieved: 2023.06.22. URL: https://www.makeuseof.com/simple-ways-extend-life-external-hard-drive/.
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