Cuando el PET no es PET (3)

Hace tiempo publiqué un par de entradas al respecto del reciclaje. En uno lo que había aprendido hasta le momento y en otro algo del proceso vivido Esta es una actualización.

Hace un par de fin de semanas acudí a desechar algo de PET que tenía, junto con papeles (libros, revistas, cuadernos) que hemos estado sacando. Aunque he tratado de mantener esta disciplina para recolectar cosas que pueden ser recicladas y evitar tirarlas,  mis visitas al centro de reciclaje han disminuido. Ya en una ocasión anterior me topé con que ya no recibían «plástico duro» (como el de las botellas de shampoo), lo cual continua, pero ahora me encontré con que ya ni el PET están comprando. Mis visitas  al centro de reciclaje seguramente se verán más disminuidas.

Por supuesto que el juntar materiales que pueden ser reciclados debe ser algo más que el buscar un beneficio económico, me refiero al buscar recibir un pago por lo que se lleva al reciclaje pero sin este aliciente veo muy difícil tratar de perpetrar una consciencia ecológica en la población. Apelar a la «buena consciencia» de la gente cuando a ella misma le cuesta tener que pagar por que se lleven su basura es más una idea desalentadora que otra cosa.

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