Lemmings(2)

En la entrada previa, describí que, para ingresar al entorno de desarrollo del cliente para el que trabaja mi empleador, debía superar 5 niveles de seguridad. Hoy me encontraba en ese quinto nivel, haciendo uso de una sesión de terminal (o de «consola», como les gusta decir hoy, pero que me recuerda al cómputo de los 60 y de los mainframes) y me topé con algo curioso.

La idea del último nivel de seguridad es que cada usuario tuviera una cuenta única y particular a su entorno (o al menos eso nos dijeron), dado que inevitable e invariablemente (en todo lo que se refiere desarrollo de software), en algún momento se requerirá de una cuenta privilegiada (me refiero a una cuenta con capacidades administrativas sobre el sistema operativo y equipo), lo cual es razonable y hasta suena condescendiente pues no hay nada peor para un desarrollador o investigador que enfrentar limitaciones y tener que pedir permiso a un administrador para poder instalar o configurar algo. Pero, a veces uno no presta atención a ciertos detalles.

Quienes participamos en este proyecto estábamos conscientes de que desde la interfaz de Azure ML Studio, podíamos ver los directorios de los demás y su contenido. No nos extrañó (pues uno tiende a pensar en el trabajo colaborativo y esas cosas) que, pese a que teníamos que cambiarnos a esa «cuenta administradora», única e individual para cada participante, todos podíamos ver las carpetas de los demás en la interfaz de Azure .

Sin embargo, trabajando desde la UI para copiar los archivos de una colega que abandona este proyecto (no puedo hacerlo desde la UI de Azure ML Studio, no por permisos sino porque la UI no muestra una opción para copiar directorios y contenidos… y ya ni pensemos que se haga en forma recursiva y asigne la tenencia adecuada), me di cuenta de que debería recurrir a una sesión de terminal para ello. Fue entonces que, pensando en actualizar los permisos y la tenencia de los archivos copiados, un ls -l me reveló que todos los archivos pertenecen al usuario root, grupo root y su «modo» es 777… WTF?

Mucha protección, cinco niveles de seguridad sí, pero todo eso valía un pepino cuando uno llega a lo que verdaderamente importa: el trabajo y sus datos. Si bien uno no debería esperar malicia deliberada (que es un riesgo válido, poco probable tal vez… pero válido), uno sí debe prepararse para ello y, quizás algo más factible: las equivocaciones (yo ya viví dos de ellas en este proyecto, de hecho, mientras mis colegas revisaban mi trabajo, terminando con documentos alterados). Yo ya había tomado mis precauciones y hecho respaldos, por lo que no pasó de un «hey, más cuidado». Pero, no había a considerado que a nivel de consola la cosa fuera más promiscua.

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