En la física moderna se especulaba mucho sobre una partícula que faltaba para completar el modelo estándar, bosones y fermiones, el bosón de Higgs. Alguien tuvo la puntada de llamarlo «la partícula de Dios» y no ha faltado uno que otro despistado que ha sentido su fe o creencia religiosa reivindicada por la física cuántica.

Curiosamente es posible que estas tonterías puedan tener una explicación genética. De acuerdo con ciertos estudios1, 2, el gen SLC18A2 sería el responsable de la predisposición a creer en entidades divinas ante aquello que el individuo es capaz de entender o aceptar predisponiéndole a creer que una entidad divina es el responsable de su buena o mala fortuna. Afortunadamente yo no tengo ese gene.
Referencias
- Álvaro Chaos, «El gen de Dios(1)«, Excelsior, sección Expresiones, página 2, columna «Así es la nuez«; Ciudad de México, 2015.01.13. URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-expresiones/13-01-2015/portada.pdf.
- Álvaro Chaos, «El gen de Dios(2)«, Excelsior, sección Expresiones, página 2, columna «Así es la nuez«; Ciudad de México, 2015.01.20. URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-expresiones/20-01-2015/portada.pdf.
