Propósitos y convergencia

Siempre me ha llamado la atención como algunas cosas llegan a converger, cómo eventos o situaciones se llegan a encontrar en un preciso momento muy oportuno. Un momento que identificamos como una coincidencia, empleando la palabra como algo más que una definición temporal o espacial transformándola en una etiqueta para algo que raya en un evento cósmico, por su grandeza o rareza.

¿A quién no le ha pasado que justo en el momento en que algo está siendo atendido se presenta una situación para la cual podemos decir «¡Ah! Casualmente..», «¡Justo en este momento…», «Aprovechando…» o «¡Me cae como anillo al dedo!»? Aunque también pudiera parecer que ocurre con las situaciones no deseadas y para las que recurrimos a «¡Justo ahora que estoy…», «¿por qué cuando tengo…? «¡No! ¡En este instante no!» o «¡Las calamidades no vienen solas!». Convergencias a veces les digo yo. Coincidencias les llamamos muchas veces. Mas, sin embargo,  estos dos casos no tratan de lo mismo.

Para las del segundo caso, solemos referirnos a situaciones en las que dos eventos cuya probabilidad o posibilidad de ocurrencia es baja que nos parece imposible que ocurran. Y, cuando ocurren, nos resultan tan afortunadas que agradecemos y nos sorprendemos gratamente porque sucedan. Claro, también están las de efectos contrarios a nuestro deseos y planes, que cuando nos ocurren maldecimos por su presencia.

Las situaciones del primer caso no son tanto por deseos afortunados o desafortunados, ocurren no necesariamente por apariciones poco probables, basta conque contribuyan positiva o negativamente todo lo que hacemos a un objetivo determinado para que surjan. Desafortunadamente el ser humano tiene mala memoria y un ego elevado. No sólo consideramos que todo el universo gira a nuestro alrededor sino que además creemos que lo que ocurren en nuestro presente es lo que importa. No recordamos lo que nos llevó a tener nuestro presente, poco nos importa lo que ocurrirá mañana.

Recientemente me ocurrió, mientras organizaba mis ideas y proyectos, que varias personas, por diversos medios o formas de contacto me preguntaban sobre la naturaleza de este sitio y el propósito que perseguía. Casualmente la pregunta ocurrió en un momento en el que después de un rato de tratar de organizar mi caótica vida con las técnicas de GTD no alcanzaba a ver un avance sobre todo mi desorden y sí notaba que algo me faltaba, algo que me ayudara a impulsar la realización de tantos buenos propósitos, ideas y proyectos. Las preguntas me hicieron revisar que era lo que realmente perseguía con el sitio (algo muy claro para algunos casos y no tanto para otros), por lo que algunas preguntas pude responderlas y otras no (contrariamente a lo que podía haber pensado).

Las preguntas me hicieron recordar, revisar, ver, vislumbrar o definir objetivos y metas que había ya olvidado que nunca definí. El considerar el objetivo me dio «mucha luz» al respecto de todas esas ideas y proyectos que tengo anotados pero que no alcanzan a iniciar, y me di cuenta de lo importante que es el plantear el objetivo de toda idea para poder llevarla a cabo.

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