Hay mucha gente a quienes no les gusta la ciencia ficción. Quizás porque no le entienden o quizás porque la encuentran inverosímil. A los hombres, creo yo, independientemente de la veracidad, coherencia o sentido que la trama pudiera tener, creo que nos gustan mucho más que a las mujeres por los vehículos y tecnología que en éstas pudieran aparecer, especialmente las naves espaciales.
Si tuviera que opinar al respecto, y sin investigar, yo diría que en la ciencia ficción la o las naves espaciales son personajes importantes o centrales de éstas. ¿Qué puede ser de una película «del espacio» si no tiene una nave decente? Se los diré: un bodrio.
Creo yo que una nave espacial en una obra se ciencia ficción que se jacte de ser buena debe ser algo digna de comentarse, por lo menos mirarse o imaginarse. Son como las maquetas de una obra arquitectónica y, aunque se vea poco de ellas, son un personaje más de la obra de quienes se pueden encontrar trabajos muy profundos. Y, no sólo en la mitología de la ciencia ficción por supuesto también en la ingeniería real.
Por supuesto que todos vemos y sabemos de ellas. Algo por aquí, algo por allá. Yo he llegado a juntar algo de documentación que he venido organizando y creo adecuado compartir.
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