Aunque la mona se vista de seda…

Ya hace tiempo que fui con mis hijos al remodelado Burger King que está frente a la estación «Sonora» del metrobús, sobre la Avenida de los Insurgentes, en los límites de la colona Condesa. Mucho más agradable que el sintético entorno anterior de sillas y mesas de plástico clavadas al piso (el tema ahora son ladrillos y madera… sintética y simulada esta última).
Algunas otras cosas buenas del servicio anterior se han perdido, como el que ya no hay «refill«, se perdió el área de juegos infantiles (lo que merece otro post, por cierto) y no te dan mostaza ni catsup a menos que lo pidas (y así a penas te dan algo) y tampoco hay estaciones con estos condimentos. Están de «poquiteros» como solemos decir.
La actitud del personal no ha cambiado. Te atienden como si te hicieran un favor, como si debieras agradecer la existencia de Burger King para dar una razón a tu vida. Esta gente no se da cuenta que es gracias a los consumidores, que ellos deben su existencia.
En fin. El punto de esta entrada en el blog es por lo siguiente. Me asombra que a estas alturas, cometan el error de poner un «espacio abierto» en el restaurante dando a una calle transitada. Lo que antes era el área de juegos infantiles, ahora lo volvieron una «terraza», no enteramente abierta pues hay un cristal de media altura, dejando un espacio entre éste y el techo, y hay una puerta y cristales que separan esta sección del resto del restaurante. Si ya de por sí el tránsito de la calle provoca polvo, había (cuando acudí)  obras cerca. Es de esperarse que la «terraza» esté polvosa, así como los asientos y mesas. Uno simplemente se ensucia. Comer ahí se vuelve ya un problema de salud, pues en breve los alimentos se llenan de polvo. Una autoridad exigente no dudaría en clausurar el establecimiento.
Adicionalmente, sacrificando espacio del restaurante, han colocado un «Centro de Postres» dando también a la calle (con los mismo problemas sanitarios de la terraza). Lo que aquí me pregunto es ¿por qué gastar en esto? Estos «Centros de Postres» están regularmente abandonados porque, ya sea por falta de personal o pereza de los empleados, están desatendidos y uno debe ir al interior del restaurante a pedir el servicio, debiendo esperar a que primero se atiendan a los clientes que ya están formados en caja, pagar y luego regresar al «Centro de Postres» hasta ser atendido.

En fin, no importa que hayan remozado al restaurante. Errores de planeación, la misma actitud del personal; realmente no hay un cambio que no sea meramente el de ambiente. El día que acudí, por ejemplo, pese a que el negocio se muestra bonito, en plena hora de comida, en un día de quincena, estaba literalmente vacío.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.