Inicialmente este sería un sólo post. Pero, veo que debo dividirlo. Si bien he tratado de exponer ideas al respecto de las causas de los problemas de cultura e infraestructura vial, la verdad es que esto no se arreglará pronto. Para que pudiera arreglarse pronto requeriríamos un titánico esfuerzo cultural para el que no tenemos ni la voluntad ni capacidad. Como llegué a escribir al inicio de esta serie de posts, el arreglo de las malas costumbres y vicios que demostramos en nuestra cultura vial requiere de un cambio que sólo podría alcanzarse si trabajamos desde ahora para que en una o dos generaciones más pudiéramos ver alguna mejoría. Fuera de eso estamos fritos.
Hay sin embargo algunas soluciones de mediano plazo que se darán, pero no porque nosotros las busquemos sino porque nos veremos arrastradas por ellas. Así que empezaré por la parte fácil: los autos eléctricos e híbridos.
Como ya sabemos la cuestión ambiental en la CDMX se ha deteriorado considerablemente en los últimos años. No se que tanto tiempo antes, sólo veo como la mayoría de las personas como esto estalló de repente. No hubo un aviso previo que nos alertara que esto llegaría a complicarse nuevamente. Yo personalmente culpo a las políticas en materia de vialidad implementadas en la gestión de Mancera, aunque la semilla pudo haber sido plantada desde los tiempos de AMLO y el brote cultivado por su sucesor, Ebrard. Se ha favorecido al peatón y al ciclista, a costa de la reducción y restricciones sobre la infraestructura vehicular. Se ha favorecido al transporte público gubernamental a costa de lo mismo. Las restricciones, por lo menos, no han disminuido el uso del auto, como parece ser la estrategia adoptada «hagamos difícil hacer uso del auto para desistir en su uso».
La llegada de los autos eléctricos (y en parte los híbridos) deberá suponer un alivio al problema de la contaminación, no sólo porque éste ya no contaminará tanto como los de combustión interna sino porque podrá considerarse tener sólo un auto en casa que pueda circular todos los días. Hay cierta comodidad en tener más de un auto en casa (para uso por otros miembros de la familia, para emergencias, de repuesto) pero la razón principal (pese al costo de mantenimiento que represente) es el poder tener un medio de transporte cuando el otro no circule. Al menos ese es el supuesto principal y no sé de estudios o datos que me digan es por otra cosa.
Tener un sólo auto por familia supondría la disminución del parque vehicular, ergo menos tránsito, menos tiempo de traslado, menos tiempo de tener autos de combustión interna andando. Menos autos representa la posibilidad de obtener espacio de estacionamiento más rápidamente. Obviamente esto representará la disminución de ingresos para algunos estacionamientos públicos con la consecuente pérdida de empleos de encargados de éstos, valets parking y lavacoches, pero creo que eso a nadie le importará (salvo a éstas personas, of course).
