Hoy en día, con los conocimientos de urbanismo, control de tránsito, ingeniería en transporte y demás conocimientos científicos y tecnológicos que corresponden a nuestra era, y tras el desarrollo, arreglo o modificación de la infraestructura de la Ciudad de México, el ver que las «soluciones» sólo son temporales o crean más problemas sólo denota la estupidez, corrupción o ceguera de quienes tuvieron a su cargo y responsabilidad de decir qué hacer.
Por ejemplo, hay quien señala la llegada tardía o actualización de soluciones que ya se necesitaban o se tenían pero fueron abandonadas, por ejemplo los parquímetros1. Tenemos los escándalos de obras que se han calificado de inútiles o han resultado mal hechas y que cuyo costo pudo haber fondeado un viaje tripulado a Marte; como fue el caso de la Estela de Luz y la Línea 12 del Metro (escándalos de los que a pesar de haber sido identificados culpables, no han habido detenciones ni recuperación de montos).
Pero, también es cierto que muchas de esas soluciones se enfrentan a situaciones distintas. Las calles no son como lo fueron hace mucho tiempo, ni quien transita por ellas. Hoy en día tenemos fauna urbana que anteriormente podía haber sido considerada inmoral o criminal (franeleros, ambulantes), además de luchar contra el deterioro natural de éstas y del inmobiliario urbano, pasado y presente2.
Referencias
- Leo Zuckermann, «Otra Historia de subdesarrollo: los parquímetros,» Excelsior, sección Nacional, página 13, columna «Juegos de Poder«; Ciudad de México, D.F.; 2015.06.24. URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-nacional/24-06-2015/portada.pdf.
- Kenya Ramírez, «Ven las banquetas como zona minada,» Excelsior, sección Comunidad, página 4; Ciudad de México, D.F., 2015.06.21. URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-comunidad/21-06-2015/portada.pdf.
