Mientras que en el edificio donde trabajo trataban de apagar una molesta y ruidosa alarma que no dejaba de sonar (que quien sabe por qué se encendieron), decidí ir al Oxxo que está atrás para alejarme del escándolo.
Después de tomar una coca y unos fritos pasé a pagar. ¿Recuerdan a Roz? ¿El monstruo-secretaria de la película «Monsters, Inc.» (que después resulta ser la jefa de la agencia anti-niños)?
Pues una versión chaparrita (misma voz) estaba pagando:
«… estaban otros muchachos…» – decía ella con ese tono y voz que saca de quicio a cualquiera.
«¿Qué? ¿A quién vio?» – Le dijo el chavo del Oxxo.
«Pues no eras tú…» – en ese momento yo, detrás cargando mis cosas y esperando, pagar me preguntaba porque existían estas cosas.
«¿Fue hace mucho? Llevamos aquí casí dos meses…» – decía el chavo del Oxxo mientras le pasaba mis cosas y le hacía ver a este monstruo que «ahuecara ala«, aunque ni se movió.
«¿Entonces sí los rotan? ¿Por qué?»- mientras el chavo me veía y yo le devolvía una mirada diciéndole ‘ni me veas, eso no vino conmigo‘; tras lo que internamente me preguntaba por qué hay gente tan curiosa, preguntona o metiche… igual y quería con el chavo éste…
Yo me fui.

