El correo indeseado, el famoso spam, es un problema con décadas de antigüedad. Muchos países han promulgado leyes al respecto, no solo porque detrás de este hay actividades ilícitas, sino también porque mina la eficiencia de las comunicaciones, los equipos y el software dedicados al correo electrónico, sin mencionar lo molesto que resulta para el destinatario.
Me ha tocado ver mucho de este pronunciamiento en contra del spam, así como los esfuerzos de las empresas por combatirlo y la creación de tecnología para lidiar con el problema. Como suele pasar, a cada acción hay una reacción que no solo ha sido igual y opuesta, sino también magnificada (generalmente por quienes viven de esta actividad). Así que, aunque la mayoría de nosotros ya estamos acostumbrados a lidiar con el correo indeseado, esto no evita el tiempo que uno tiene que invertir en identificarlo, filtrarlo y eliminarlo.
Como he escrito en esta serie, mi flujo de trabajo gira en torno a la aplicación Mail de macOS. Este lector de correos tenía la capacidad de «rebotar correos», pero fue retirada poco después de su incorporación para evitar problemas legales o que el producto fuera vetado. Si mal no recuerdo, esto fue una de las razones por las que Apple decidió brindar la capacidad de crear alias para los buzones en su nube, en lugar de enfrentar una guerra con los spammers. Me gustaba esa capacidad de «rebotar correo.» Similarmente, recuerdo que el correo también ofrecía la posibilidad de ver el contenido crudo (raw) del mensaje y su código fuente. Parece que también esta capacidad ha sido retirada.
Tengo un buzón en Yahoo! que casi no uso, pero lo mantengo como alternativa activa. Mucho del spam que recibo termina en ese buzón y me da la impresión de que Yahoo! mismo dio mis datos sin mi consentimiento para inscribirme en varias listas de distribución. Así, día con día, recibo una cantidad considerable de spam y he estado buscando la forma de eliminarlo (al menos reducir su volumen).
Por razones legales, los correos publicitarios deben incluir una opción para detener su envío. Usualmente es un enlace para darse de baja de la lista de distribución, pero parece que la mayoría no funciona: aunque uno indique que no desea seguir recibiendo estos correos, siguen llegando. Algunos de estos servicios indican que les toma hasta dos semanas retirar el buzón de las listas. Supongo que todo está dentro del marco legal.
Mail llega a identificar la opción para dejar de recibir mensajes que algunos remitentes ofrecen, y esta opción aparece en el menú contextual del mensaje seleccionado. Pero esto no siempre ocurre, por lo que he estado desarrollando un par de applescripts para agilizar un poco más el proceso.
Recién inicié una serie dedicada a la automatización y posiblemente este post pudiera haber sido parte de esa serie, pero decidí incorporarlo mejor en esta y tal vez hacer alguna referencia a este desde esa otra serie. Entonces, relacionado con lo de poder revisar la estructura y contenido de cada uno de estos correos indeseados, tengo un script que permite extraer el texto crudo y el código fuente de cada mensaje.
try
tell application "Mail"
activate
set selectedMessages to selection
if selectedMessages is {} then error "No email is selected in Mail.app."
set theMessage to item 1 of selectedMessages
try
set rawSource to source of theMessage
on error errMsg number errNum
error "Could not read the raw source of the selected email. " & errMsg number errNum
end try
end tell
tell application "TextEdit"
activate
make new document with properties {text:rawSource}
end tell
on error errMsg number errNum
display dialog errMsg buttons {"OK"} default button "OK" with icon stop
end try
El script copia el código fuente del mensaje seleccionado en Mail y lo pega en TextEdit. Si bien este script me ha servido para desarrollar otro más complicado (enfocado a esa labor de desubscripción a la que he hecho referencia y que detallaré en la siguiente entrega), lo dejo aquí por si a alguien le interesa o le resulta útil.
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