Bien, tal y como advertía en la última entrega, los riesgos que señalé se materializaron. El cliente decidió dar por terminada mi participación con ellos y, en consecuencia, terminó mi contrato con la consultora (respectivamente, Santillana y Oowlish). Sin explicaciones, simplemente decidieron un día en particular: eso era todo conmigo y ya. Así que, nuevamente, en estas faenas. Eso fue hace dos semanas.

Como ya había previsto la posibilidad, tenía algunos procesos de selección avanzados. Aún no se concreta nada y a estos les he venido agregando otras solicitudes, algunas de las cuales resultan muy interesantes.
En esta ocasión, me he topado con un par de reclutadores arrogantes que hacen que esta labor de búsqueda tenga matices amargos. Tal ha sido el caso de las consultoras Mavila y Luxoft, cuyos reclutadores señalan enérgicamente a lo que uno debería aspirar salarialmente porque así lo hacen otros, o porque uno (sin validarlo) no debería pedir algo reservado para gente «que ha demostrado un dominio o pericia tecnológica» (sic).
Buscando entender el porqué ciertas personas se comportan así, recordé que alguna vez leía en LinkedIn la opinión de una reclutadora que envidiaba los altos salarios que se manejaban para varias posiciones tecnológicas y no podía ella entender por qué se le ofrecía eso a la gente mientras que ella estaba, salarialmente, muy, muy por debajo. Ella señalaba que «buscar ese talento era mucho más importante que el talento en sí» (sic)
No dudo que muchos colegas, de inmediato, repararán y dirán que esta persona estaba equivocada, que no entiende el esfuerzo y el tiempo que alguien debe invertir en la especialización y en mantenerse al día. Dirán también que no puede compararse un trabajo operativo con uno de alta especialización, pero antes de eso, creo que hay algo que también hay que tener presente.
Obviamente hablo por mi experiencia y, si bien no puedo asegurarlo en todos los casos, considero que hay buenas posibilidades de que sea así. En el terreno en el que me desenvuelvo, la informática y la computación para la ciencia de datos y la inteligencia artificial, la mayoría de los reclutadores no tienen ni idea de qué buscan. Aunque el solicitante (ya sea interno o externo) sea muy explícito en habilidades, experiencia y conocimientos, se limita a buscar empatar lo que pide con lo que hay en un CV. Ellos simplemente se limitan a seguir un script (el job description) preparado por quien solicita al candidato (y dejan que sea el personal técnico o el mismo solicitante de la posición quien examine al candidato y decida si es el más adecuado); se limitan a pasar a gente que parece cumplir con el perfil, pero en el proceso muchos desechan potenciales candidatos, porque no entienden las habilidades, conocimientos ni experiencia que ellos pudieran tener.
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