La taxonomía de Bloom es un sistema de clasificación jerárquica de objetivos educativos y habilidades de aprendizaje, propuesto por Benjamin Bloom, que organiza los procesos cognitivos desde los más simples (recordar) hasta los más complejos (crear), pasando por comprender, aplicar, analizar y evaluar. Esta clasificación tiene como propósito guiar a los educadores en el diseño de currículos, evaluaciones, y cubrir los dominios cognitivos, afectivos (emociones/valores) y psicomotores (habilidades físicas).
Traigo esto a colación (sin la intención de profundizar por el momento), porque mi reciente labor profesional me ha llevado a trabajar de cerca con ella (una participación en un proceso de elaboración de material educativo que contempla varias etapas, entre las que están «adquisición» y «apropiación»). Lo que veo en todo el material educativo y metodológico involucrado en esta labor hasta el momento, «hace clic» en este instante.
Hay un momento en el proceso de aprendizaje en el que todo se olvida. Ya lo he notado muchas veces. Creo que todos lo hemos experimentado, pero no todos lo notamos. El mismo proceso impide que lo veamos, aunque lo notamos. Es un instante en el que redoblamos esfuerzos para «hacer nuestro» lo que buscamos aprender.

Desde hace tiempo, soy consciente de ese momento de olvido que experimentamos en nuestra mente (¿o en nuestro cerebro?), pero que, después de él, el aprendizaje se vuelve más ágil (notamos que «ya sabemos cosas»). Recientemente también noté que me estaba costando trabajo recordar otras que consideraba ya bien aprendidas. No porque las haya olvidado, sino porque me costaba trabajo «recuperarlas». Me refiero a esa sensación en la que decimos «lo tengo en la punta de la lengua». Cosas que sé desde hace tiempo y que me estaban resultando difícil recordarlas. No creo que se trate de signos tempranos de una degradación cognitiva por la edad; por el momento lo atribuyo a que mi red neuronal se está asentando tras el aprendizaje (y el esfuerzo asociado) de estos últimos meses.
Creo que todos tenemos un proceso de aprendizaje específico. Puede haberlos muy extremos (por ejemplo, aquellas personas que necesitan ayuda visual para hacerlo) o los tradicionales, de repetición tras repetición. Como sea, es difícil que haya uno específico para cada uno y toca a cada quien adaptarse al disponible. Si bien puede haber muchas técnicas de enseñanza y aprendizaje, difícilmente habrá una específica para cada persona. Tenemos la fortuna de que hoy en día hay de donde escoger, pero es un espectro limitado. Uno deberá ceder y hacer un esfuerzo adicional para adaptarse .
