De la búsqueda de empleo y CVs (45)

Odio a los reclutadores que se ponen arrogantes. Esos que, por su forma de hablar o de escribir, se dirigen a ti como si te estuvieran haciendo un favor (trayéndole a un «godínez muerto de hambre» una oportunidad que jamás tuvo o tendrá y que le sacará de la pobreza).

Hay otros reclutadores «muy propios» que «te hablan bonito» diciéndote lo impresionados que están con tu carrera, tu perfil o algo que hayas escrito recientemente (en una publicación o en Internet). Te hablan de la oportunidad que traen y casi, casi «te bajan la luna y las estrellas». A estos también los odio, pues son los que seguramente te van a pedir que rehagas todo el CV en el «formato que ellos manejan» o que lo transcribas todo en su aplicación o sitio web (y para alguien cuyo CV es de 11 páginas… la verdad, da flojera).

Generalmente me agradan aquellos que son concretos y honestos. Los que se han esforzado por establecer una llamada debidamente calendarizada y la cumplen. La verdad son de 15 a 30 minutos en los que ambas partes platicamos de lo que cada uno busca, no inventamos maravillas sobre lo que somos o podemos ser. Si hay química, vendrán un par de otras entrevistas (o exámenes) y todo fructificará en un genuino esfuerzo natural de un mes. Dos entrevistas deberían ser más que buenas y suficientes, pero hay quienes se avientan dos o tres más… y he escuchado de casos en los que hay hasta 7 (o que además piden desarrollar un proyecto; mucho esfuerzo para que el contratado o el contratista queden desencantados y terminen la relación laboral en menos de un año).

Hay un reclutador mucho más odioso. Con los que evito continuar ante el primer indicio de desorden y falta de compromiso, difícilmente algo surge con ellos y uno nomás pierde tiempo. Es de entenderse que para los reclutadores uno no sea más que una mercancía que le permite ganarse su trabajo y de ahí que «le hablen bonito a uno» o traten «de engatusarlo» para rápidamente cubrir la posición y ellos su cuota. En este grupo es donde encontramos a los reclutadores que no respetan las entrevistas agendadas, le establecen a uno entrevistas sin mayor aviso (casi de un día para otro) y hacen arreglos por uno.

Recientemente me topé con uno así. Uno que me contactó vía LinkedIn ofreciéndome un trabajo en el que buscaban conjuntar experiencia que no es común encontrar en una persona dedicada al desarrollo de sistemas de información. El reclutador se encontraba en búsqueda de alguien con experiencia en ciencia de datos para las áreas de banking y de healthcare (y de las regulaciones en estos sectores, además). El ofrecimiento inicial era sobre una posición de Data Engineer, que no me resultó de interés y le indiqué qué era lo que yo estaría abierto a considerar. Preguntó qué posiciones o tipo de empleo estaba buscando. Le indiqué Data Science o Machine Learning. Pronto respondió que casualmente también tenía una posición dentro de lo que yo buscaba. Le indiqué mis pretensiones económicas y respondió que no había problema, aunque me pidió un rango de negociación (puse como mínimo lo que buscaba y como máximo un 10% de ello; después de todo, desde un inicio señalé que mis pretensiones económicas comenzaban en el valor indicado como mínimo). Acepté tener una llamada con él.

La entrevista fue ajustada tres veces por problemas de agenda (una mía y dos de él). Finalmente tuvo que ser «en un momento en el que él estaba libre». La entrevista se desarrolló vía Teams con una terrible señal del lado de esta persona cuyo nombre parece chicano pero en su hablar sonaba hindú. Validamos lo dicho en mi CV y me solicitó unos ajustes para resaltar mi experiencia en el seguimiento e implementación de las cuestiones regulatorias del sector bancario y del de salud, así como el desarrollo y ejecución de protocolos para pruebas clínicas.

Después de mandarle el CV (con varios insistentes recordatorios de su parte), contestó estableciendo una segunda entrevista con «su cliente» puesta sin consenso sobre mi disponibilidad y que no podía atender en la hora propuesta. Usualmente los reclutadores primero preguntan para evitar cambios y conflictos y ahorrarse cambios y ajustes. Creo que establecer y honrar una entrevista refleja mucho de la forma de ser de ambas partes y es un primer paso en el establecimiento de una relación laboral.

Sin embargo, un segundo mensaje me alteró. En este indicaba que la posición para la que competía estaba valorada en un 20% menos del mínimo del «rango de negociación» que le indiqué, pero que él, dada mi experiencia, estaba solicitando el valor mínimo que había indicado y que el cliente «estaba de acuerdo en aceptarlo». ¿Por qué no pidió el máximo o un punto medio de ese rango? Eso hubiera sido lo mejor para mí, y que fuera yo quien llevara a cabo la negociación.

En respuesta señalé que, de ser contratado, me pondría en la posición de estar sobrevalorado en un empleo que no era visto para ser remunerado con el valor que yo estimaba y sin mayor posibilidad de ser valorado para algo más en un mediano plazo. Adicionalmente, señalaba, si el trabajo era estimado con el valor indicado, era definitivamente algo rutinario u operativo, y no era algo que pudiera interesarme. Por lo que declinaba el ofrecimiento y retiraba mi candidatura.

Su último mensaje fue «¿Incluso si yo he negociado esa cantidad?» Definitivamente no entendió; esa persona piensa que me estaba haciendo un favor.

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