À propos calor (1)

Venimos saliendo de una onda de calor en la CDMX… bueno, de hecho en todo el país. Al parecer se rompieron algunos records. Yo tenía tiempo de no sentir tal cantidad de calor desde finales de la década de los 90 (1997 o 1998), que se dice se llegó hasta 34 grados celsius en la capital de la República Mexicana; época que recuerdo muy bien.

El periodo de calor se dió en la época del año en la que el sol nos pega completamente donde actualmente vivo. Me refiero a que en el cenit no hay ninguna proyección de sombra. Con el sol pegando de lleno todo el día, pisos y azoteas terminan ardiendo.

Durante esos días opté por hacer uso de la lavadora por las tardes, cuando el sol ya no pegaba al piso del patio, para aprovechar la descarga de agua para enfriar el suelo. Andar descalzo era como andar sobre arena que ha recibido el sol y uno no puede caminar sobre ella.

La primer descarga de agua no alcanzaba a enfriar al piso. De hecho, el agua se entibiaba. Uno debía esperar la descarga final del enjuagado para que el piso se enfriara realmente. Esto hacía más llevadera la noche, pues con el calor del día (al no contar con aire acondicionado) uno tiende a abrir las ventas. Grave error. Al caer la noche, el aire dentro del departamento estaba caliente. Enfriar el piso del patio ayudaba a que por la noche el aire que circulara por el departamento no entrara trayéndose ese calor que irradiaba el piso del patio.

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