Renovaciones

Después de muchos años de interacciones con los diversos sistemas gubernamentales, uno puede derivar algunas leyes y principios, como el que mencioné en Twitter el día de hoy. Aunque particularizado aquí, el principio detrás puede extenderse a cualquier rama del gobierno.

Voy a relatar lo que fue la experiencia completa en la renovación del pasaporte, que no se limita al día del trámite. Todo inició casi una semana antes, con la obtención de la cita correspondiente. Encontrar la página de la SRE para no fue difícil. Google se encargó de eso. La primera dificultad fue obtener la cita.

  • Para empezar, la página del sistema de citas de la SRE indicaba al conectarse que la cuenta que uno se ve obligado a abrir debería ser regenerada a partir del próximo 9 de julio (parece que renuevan el sistema). Uno no puede entonces evitar pensar si lo que uno haga en el sistema será en vano y si debe uno esperar entonces. Para algunas oficinas, esa fecha era muy distante, me refiero a que había disponibilidad a partir de dos días al momento de la consulta. Para otras sí planteaba dudas.
  • Generada la cuenta, uno debe agendar la cita y, en su primer paso, el formulario señala que pueden agregarse más solicitantes desde ese momento (lo que parece adecuado y acorde al sentido común cuando uno acude en familia). Pero, no hay botón para agregar los datos de más solicitantes y el único que existe ahí lo lleva a uno a un segundo paso. Dado que buscábamos renovar los pasaportes de los hijos, mi esposa, y y (sólo faltó el gato). Pensar en generar una cita en forma individua obliga a considerar que no quedaremos en forma consecutiva. Opté entonces por abrir cuatro sesiones simultáneas e ir trabajando en todas ellas a la vez para obtener citas continuas. Esto llevó tiempo pues el sistema de la SRE se caía, bloqueaba o manda mensajes de error. Llevó tiempo y varios intentos pero se consiguió.
  • Obtenida la cita y el formulario de pago, pagar. Afortunadamente, nada que reportar aquí.
  • Junto con el formulario de pago uno obtiene un tríptico con instrucciones, donde se indican los documentos a llevar. En uno de ellos, el tríptico resalta en negritas que uno debe llevar el pasaporte vencido. Uno se fija en ello y tiende a obviar el resto de ese párrafo, donde se indica llevar una copia de la primer hoja del mencionado documento. Afortunadamente un segunda o tercera revisión del tríptico por otro par de ojos encontró esto y las copias fueron agregadas.
  • Las copias e impresiones de todos los documentos fueron generados con la impresora de casa, la cual en algunas impresiones generó algunas líneas blancas o negras (las que uno encuentra cuando algo se tapa en el cabezal de inyección de tinta). Pude observar hoy que éstas líneas quedan mucho a criterio del personal de la SRE, como pueden ser motivo para rechazar una copia como no serlo.
  • Como todos los empleados gubernamentales que deben lidiar con el público, los de la SRE no son la excepción, y dependiendo de como les caigas a la primera vista así es como te tratan.
  • Finalmente, el día de la cita, llevando hasta lo inimaginable que pueden pedir, me topé que el el formulario de pago (no el comprobante de la operación, ojo) que imprimí «por la dudas» (y sólo la primer página), debió ser impreso en su totalidad (las dos hojas). El tríptico no lo menciona, sólo indica el comprobante de la operación de pago de derechos. Afortunadamente el Business Center del Camino real al lado del aeropuerto (el AICM, oficina a la que acudimos) nos auxilió en la impresión faltante ($10.00 each). Deberían poner una papelería, seguro les va bien.

La oficina dela SRE en el aeropuerto no es muy cómoda que digamos. Es angosta, la gente atiborra el pasillo y es frecuente (y de esperarse) que haya gente que pasa con maletas. Se supone que manejan documentos y datos personales que deben resguardar de forma segura pero sólo se alcanzan a ver cajas de cartón, documentos amontonados y puertas sin cerrojos con anuncios de ser áreas restringidas. Considerando la recién pandemia que padecimos, la toma de datos biométricos es completamente insalubre.

La calidad del pasaporte parece ser la misma, salvo por la hoja de datos personales. Ahora el enmicado es más grueso, la foto es a blanco y negro, y parecen haber menos elementos gráficos de seguridad. La portada ahora tiene acento en «México», y hay un pequeño símbolo que se supone denota es un «pasaporte electrónico» que incluye algún elemento de seguridad con los datos biométricos.

Durante el trámite, le pregunté a uno de las empleadas de la oficina que parecía de mayor rango o la responsable de ésta, sobre el tema del aviso en la página web. Me dijo que «ni idea», que como ellos «no pueden sacar citas» no están al tanto del sistema de citas. Lo que nos regresa a «no se puede administrar lo que se desconoce». Como siempre he dicho, «no son los procesos, son las personas».

Tiempo gastado en la cita: casi dos hrs., sin contar tiempo de traslado y regreso).

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