¿Cuánto vale tu basura?
Inicié este experimento hace tiempo. No tanto por la ecología sino por el dinero. Sabía que la gente que recoge la basura (y alguna que otra abusada) tomaban las botellas, periódico, vidrio y cartón que uno desecha para venderlo, actividades que por lo general etiqueta uno como «pepena».
Me preguntaba cuánto sería lo que uno termina botando a la basura en estos materiales. Por lo que decidí juntar las revistas y periódicos que uno desecha cotidianamente. Junté un poco, hasta donde el rincón del departamento que designé para esto me permitiera contenerlos, y luego los llevé a un «centro de reciclado». En esa ocasión fueron más revistas que periódico, ya que estaba botando varias revistas viejas que sólo me estaban ocupando espacio. Fueron más de $100.00 en lo que obtuve esa ocasión . Lo cual no estuvo mal considerando que eran cosas que iba a simplemente a tirarlas a la basura (cómo muchas e innumerablemente veces lo hice en el pasado).
Sabía que lo obtenido no era algo que obtendría cada mes, ya que estaba botando algo acumulado desde hace mucho tiempo, pero no podía evitar pensar cuánto sería lo que uno podría obtener con lo que uno simplemente desecha. Así que comencé a juntar otras cosas, como los cartones de leche, latas y envases de refresco.
Mucho se habla y dice de hacer esto: separar la basura, juntar los materiales reciclables, adoptar una actitud ecológica. Lo cual está bien pero he aquí algo que he aprendido:
A) Uno debe disponer de un espacio para esto. Pensar que serán cosas que puede juntar «de a poquitos» y así llevarlas a vender o reciclar, resultará más caro por la transportación y tiempo obtenido que por lo que se obtenga.
B) Aunque sea basura, uno debe lavarla antes de acumularla, de lo contrario produce olores y atrae a la fauna nociva.
C) Uno debe conocer también las fluctuaciones del pago de estos materiales. Hay ocasiones en que el papel periódico lo compran en $1.00 o más y hay ocasiones en que lo compran en tan sólo $0.10. Uno debe saber cuándo vender.
Antes del «gasolinazo» hubo ocasiones en que llegué a llenar el tanque de combustible de una de mis camionetas con lo que sacaba del reciclaje. Hoy ya no, pero el dinero que saco de aquí sirve para llevar a los chicos al cine o para comprar algunas golosinas. Por lo menos creo que además de la enseñanza ecológica hay una económica para los hijos.


