Para cerrar las ideas al rededor de cómo ha cambiado el concepto y el negocio de la TV, un último post de reflexión (más no de la serie).

Antes (principalmente antes de la masificación de la TV de paga) mucha de las conversaciones de las personas giraban entorno a la TV y lo que en ella uno veía. Usualmente las mujeres al respecto de las telenovelas y los hombres de deportes y series extranjeras (principalmente americanas).
Siendo adolescente supe que en los USA había muchos más canales de TV que los que veíamos en la CDMX a través de las dos televisoras comerciales (Televisa con los canales 2, 4, 5, y 8; y TV Azteca con el 7 y 13) y las estatales (el 11 y luego el 22). Era raro encontrar a alguien que te platicara de lo que veía en el 11 o en el canal 22 (a la fecha el 22 sigue en el olvido). Yo me preguntaba qué programas podrían haber valido la pena ver que nunca los conocimos porque no fueron doblados y traídos al país por las cadenas comerciales. También me preguntaba de que hablarían los estadounidenses ante tanto canal y serie de TV, ¿las verían todas?

Ver TV en familia era algo, así como la radio en la época de los abuelos, que reunía de alguna forma a la familia para escucharla. Después fue la TV. Y, así como lo fue en la época de la TV y seguramente en la época de la radio, hubo gente que señaló que estos dispositivos destruían a las familias al hacerlos reunirse en torno a un aparato en lugar de reunirse por estar juntos y conversar entre ellos. Hoy en día, el streaming, la Internet, las redes sociales y los dispositivos móviles han venido a trastocar lo que mi generación conoció. Fuera de las principales series (aquellas que son anunciadas masivamente o de toque la TV comercial transmite) ya no hay un puntos comunes tan amplios como antes. Platicar de una serie o película, especialmente las producciones de las compañías de streaming, se han vuelto como platicar de un libro y recomendar su lectura con alguien. Hay un cierto aislamiento en esto.
Y, cada día, de todas partes del mundo, hay más programas de TV y películas. Si antes ya era difícil o imposible que alguien pudiera haber visto todo lo que se generaba en su propio país, creo que hoy eso resulta imposible definitivamente.
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