El negocio de la TV, escribí al respecto el año pasado, ha cambiado para siempre, radicalmente, en los últimos años. Por supuesto, cuando la TV por cable apareció en la década de 1970, se vio como algo complementario, no como una amenaza. Era algo destinado a un muy exclusivo segmento de consumidores, donde se mantuvo por unas dos décadas hasta que la aparición de servicios de TV de paga satelitales y por UHF/VHF puso en aprietos a la TV por cable. Aún así el modelo se mantenía, sólo cambiaban los canales de comunicación.
Sin embargo, ese modelo no era perfecto. Lo único que se requería era a una empresa que quisiera evitar el monopolio ya establecido por las grandes cadenas y así lo hizo HBO, al producir sus propios programas que demostraron ser un éxito y ser algo que atrajera al consumidor a sus servicios.
La internet no era vista como una amenaza aún. Aún cuando podía imaginarse que la posibilidad de tener video de buena calidad llegaría algún día, toda la producción detrás de un programa de TV era el factor que parecía reservar el negocio de la TV a las grandes empresas.
A pesar de ello, dos cosas parece que no fueron previstas o consideradas adecuadamente: la creatividad de las personas, y el respeto al televidente. Lo mismo le pasó a los otros dos viejos y tradicionales medios masivos de comunicación: la prensa y la radio. Al igual que los blogs y sitios web le han comido mucho del mercado a las editoriales y diarios, los podcasts, las redes P2P (medio principal de la piratería de discos) y la radio en línea ha afectado a la industria discográfica y radiofónica, quienes al igual que las televisoras y TV de paga, han volteado a ver a la publicidad como principal fuente de ingresos y han aumentado su participación en espacios y tiempo al aire. La reacción de los consumidores me parece natural. Han volteado a ver otros opciones menos inundadas por la publicidad y, sobre todo, que le dan al televidente la posibilidad de recuperar la libertad y el control que ya veían perdidas dos factores que YouTube y Netflix han sabido aprovechar.
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