Ya tocando el tema de las becas del CONACyT, y antes de concluir esta serie de entradas en el blog, algunas reflexiones y cuestionamientos al respecto.
Hace algunos años, no muchos en realidad, en una reunión de profesores en la UPIICSA, me topé con uno que fue profesor mío en la licenciatura. Obviamente no esperaba que me recordara por lo que no hice mención del hecho pero platiqué con él. Resultó interesante la visión que este profesor tiene de lo que es la instrucción escolar, pues señala que no es más que algo que es por naturaleza discriminatorio y elitista. Discriminatorio pues, quierase o no, establece parámetros para permitir o no el acceso a ciertos niveles educativos o puestos.
Ciertamente, cosas como raza, sexo o posición social no serán tomadas en cuenta pero sí el aprovechamiento, edad e incluso disponibilidad. O sea, de que hay «peros» podrán «peros. Y es elitista porque al final, la instrucción escolar sirve para diferenciar a, y así permitir la realización personal de, mucha gente.
Claro, no dudo que haya quien señale que no es posible admitir a un niño que debe cursar el 6to grado de primaria si no cuenta con las habilidades que debió adquirir en el 5to grado, como mínimo y admitirlo es exponerse a gastar recursos en él así como posiblemente frustarlo. Pero, ¿en dónde queda lo que deben considerarse «requisitos de admisión», elementos de discriminación y la obligación del estado de proporcionar lo que tanto a nivel constitucional como de otros organismos, leyes y derechos es visto como algo obligatorio e inalienable? Y bueno, en este mismo sentido algunos dirán que es imposible comparar y ofrecer ciertos puestos a gente que no ha recibido cierta preparación académica con la que sí la ha tenido. Creo entonces que debemos concluir que sí, la preparación escolar tiene un filo que, paradógicamente, es algo que pretende eliminar.
En este sentido, debemos ver al proceder del CONACyT. Fríamente hablando, es un organismo que promueve el avance de la ciencia en el país pero también uno que va contra estos preceptos que señalo arriba. Muchas escuelas inscritas en el PNPC del CONACyT niegan la inscripción a muchas personas interesadas en cursar sus planes de estudios, aun cuando explícitamente señalen que no solicitarán beca, por el simple hecho de estar laborando se les negará la inscripción. ¿La razón? Ante la escuela y el CONACyT existe una elevada posibilidad de que el estudiante no concluya satisfactoriamente o simplemente no concluya sus estudios por cuestiones laborales (como ya señalé en el post previo). Para la escuela y el CONACyT esto afecta la «eficiencia terminal» (que no es más que la estadística del número de estudiantes graduados versus los inscritos). Este datos, entre otros, los usa el CONACyT y la escuela para otorgar beneficios y calificaciones que se usarán para obtener calificaciones y más beneficios. Realmente la calidad de la educación y el productos de ésta no importa, lo que importa es el número de estudiantes graduados. Esa es la verdadera frialdad detrás del CONACyT.
Referencias
- Killerina, «Una de maestrías…«, hazmeelchingadofavor.com, web. Publicado: 2012.03.10; consultado: 2017.07.28. URL: http://hazmeelchingadofavor.com/2012/03/10/una-de-maestrias/.

