Hace tiempo leía algo sobre las cuotas que varias plataformas de venta de software establecen1. Aunque se trata de una nota vieja, no creo que las cuotas hayan variado mucho, quizás los esquemas sí, pero no las cuotas.
La eterna pregunta de cuánto cuesta hacer algo para poder venderlo de forma asequible por el consumidor es algo difícil de poder responder en el caso del software, pese a datos precisos como los que se mencionan en la nota citada. Ya que hay otras cosas a tener en cuenta. Por supuesto, las ganancias por el desarrollo de un programa exitosos son lo suficientemente atractivas como para poder subsanar los costos de inscripción o porcentajes que deben darse a las plataformas de venta.
Dado lo efímero que resulta el software y sus actuales canales de venta, pareciera que uno (desarrollador o empresa) sólo invierte en las cuotas de inscripción y gasta en porcentajes, pero claro está el equipo, herramientas (software y posible hardware), y consumibles (energía, alimentos y otros gastos misceláneos). Todo esto es, creo, fácil de determinar y prorratear. Pero, hay algunos intangibles al respecto, por ejemplo, ¿cómo valorar el conocimiento que una persona tiene para poder producir algo (programar)? ¿Cómo valorar su experiencia (y conocimiento) para poder solucionar un problema o resolver algo innovador? ¿Cómo recuperar el costo de entrenamiento y aprendizaje?
Referencias
- «El Costo de Ser un Desarrollador«, Excelsior, sección Dinero, pág. 15, Ciudad de México, 2012.07.31. URL: http://excelsior.com.mx/periodico/flip-dinero/31-07-2012/portada.pdf
