«Es que estás casado con el Dewey«, me dijo alguien hace tiempo al respecto de mi predilección por este esquema de clasificación y por mis quejas sobre «no poder encontrar nada» en la biblioteca del CIC por el esquema de clasificación que ahí usan (el LC).
«Termino yendo, mejor, a buscar el libro; lo malo es que no es nada intuitivo el orden que tienen ahí«, terminé diciendo. Bueno, no puedo negar el que me agrade ir buscando entre los anaqueles el libro que necesito, físicamente tocando y revisando los libros, descubriendo cosas en ellos y a ellos.
«Realmente, el esquema de clasificación es para el bibliotecario«, llegó a decir esta persona. Lo que me llamó la atención. Ciertamente uno llega a pensar que los esquemas de clasificación empleados en la biblioteca están pensados para que la gente pueda encontrar aquello que busca. Suena lógico pero, ¿realmente es así?
Bajo otra perspectiva puede considerarse que un esquema de clasificación para una biblioteca es para poder agrupar obras bajo un determinado criterio. Si éste ayuda a que la gente encuentre la cosas más fácilmente, bueno pero creo que esto es incidental. Bueno, eso quizás sea minimizarlo, vamos mejor a decir que es consecuencia de ese esfuerzo. Pensé inicialmente escribir que es «el fin último buscado» pero creo que eso iría más con la percepción inicial mencionada en el párrafo previo.
¿Qué tal si realmente el esquema de clasificación es sólo para facilitarle al bibliotecario como organizar las obras? Ya ordenadas, el que los lectores las encuentren rápidamente es un beneficio adicional, aunque esto es ya una percepción humana. Ya ordenados, pueden o no ser encontrados rápidamente, como yo ya he comprobado.
Sí, puede que lo anterior suene extraño por lo que voy a aclararlo. Por supuesto que uno, teniendo el número de clasificación, debería encontrar la obra buscada rápidamente. No hay de otra (a menos que uno simplemente sea muy bruto). Cualquier sistema de indexación debe ser ordenado y por tanto, sea ascendente o descendente, hay una y sólo una dirección en la cual buscar. Más formalmente y bonito, siendo x cualquier libro e i su posición (i.e. clasificación u orden):
por lo que sólo se requiere de un punto de inicio, para saber dónde empezar a buscar y que dirección tomar.


