La semana pasada inicié un MOOC más que lleva el nombre de Cloud Computing Applications, de la University of Illinois at Urbana-Champaign, ofrecido en Coursera como parte de una serie de cursos en un track de especialización en cloud computing. Es, de hecho, el tercero de los cuatro cursos del mencionado track. Impartido por Roy H. Campbell y Reza Farivar. No se si los dos cursos previos fueron impartidos y si volverán a serlo. Sólo el tercero y cuarto tienen fechas. Los dos primeros son sólo de definiciones y conceptos. Pareciera que es a partir de éste tercer curso es donde se ponen las cosas interesantes.
Any way, cloud computing es un término que ha estado ya en nuestro vocabulario desde ya hace un rato. Uno de esos términos (buzzword) que la gente empieza a adoptar, muchas veces sin saber qué hay detrás de ellas o qué implica y empieza simplemente a repetirla y usarla. Yo recuerdo haberme topado con el término con la aparición de los servicios de «Mobile Me» de Apple (que terminaron siendo un desastre al adelantarse un poco a su tiempo).

Antes de eso, yo ya sabía de los servicios que inició Amazon. Pero nunca me interesaron mucho al considerarlo algo que era de índole más empresarial.
Fuera de eso, no volví a prestarle mucha atención al término hasta «Iron Man 3» en la que se menciona la nube de uno de los patrocinadores de la cinta. Creo que lo veía como algo inalcanzable hasta esta película, a raíz de la que me pregunté como andaría el asunto.
A mediados del año pasado hubo un evento en el CIC en la que se vinieron a promover los servicios de Windows Azure, la nube de Microsoft. Ahí comenzó realmente el interés por el asunto.

A principios de este año, en un evento de SG, escuché por primera vez el término fog computing, que de inmediato entendí estaría relacionado con las nubes de cómputo y que era el lógico y consecuente pasó evolutivo. Amén de que me hizo ver que las nubes ya pasaban y ahora ya se hablaba de una «niebla» mientras que yo andaba aún en meros y simples sitios web; de que me había perdido la «era de las nubes.»
Afortunadamente las «nubes» no se han acabado. Sí, ha disminuido un poco todo el alboroto a su alrededor. Quizás como bien señala Gartner con sus famosos gráficas de «bombo y platillo» sobre ciclos de nacimiento y adopción tecnológica (Gartner Hype Cycle)
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En 2014, Gartner ubicaba al cloud computing ya casi en el punto más bajo de su «canal de desilusión (trough of disillusionment) antes de iniciar ya la pendiente productiva.

aunque ahora en el 2015, salvo por el hybrid cloud computing, parece haber sido excluida como una tecnología emergente (implicando que quizás ya es vista como una tecnología ya establecida).

En sus «cuadrantes mágicos», Gartner define a los jugadores clave de este campo de batalla.

