De cultura e infraestructura vial (2)

Reflexionando un poco sobre el post anterior de esta serie. Supongo que no habrá quien diga que lo vivido en Miami no es del todo cultural sino que se debe a que allá si respetan (o en verdad le tienen miedo a la ley— o a sus representantes). Argumentando que si no hubiera dicha vigilancia la gente sería igual que acá. Es posible pero, al final, no deja de ser algo cultural. El respeto y seguimiento a sus leyes no deja de ser parte de la cultura de un pueblo.

Pensando en ello, podemos ver que administración tras administración, cada nuevo gobierno local o federal, cree descubrir el problema y dice tener la solución a los problemas vehiculares. Las soluciones y explicaciones favoritas es que:

  • Hay demasiado automóviles y debe desmotivarse su uso.
  • La infraestructura de tránsito (calles y banquetas) es inadecuado.
  • Se carece de legislación.

Siendo el último el favorito, ya que es más barato para hacer cosas, requiere un menor esfuerzo intelectual y se reportar algo de acciones (productividad) para poder defenderse cuando les digan «que sólo están rascándose la panza.»

Diputados cobrando del erario

El verdadero problema de fondo, es cultural. Nada de lo anterior funcionará mientras no se arregle nuestra cultura cívica-vial. Para lo cual se requieren dos cosas. Obedecer y hacer respetar la ley, siendo lo segundo mucho más importante.

Ya mucho se ha escrito sobre que, al final, hay mayores «buenas conciencias» (bueno ciudadanos, gente respetuosa de la ley, gente de sana convivencia cívica y de las buenas costumbres) que de las «malas». Pero, basta una de las últimas y la tolerancia de las primeras para dar al traste con todo.

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