«La política es el arte de servirse de los hombres
haciéndoles creer que se les sirve a ellos.»
— Louis Dumur
La cita que sirve de epígrafe a esta entrada la leí en un correo electrónico o la escuche en la radio hace ya algunos años. No recuerdo, Quizá ya sea una década de ello. Esta cita viene a mi mente porque ayer precisamente se suscitó un pequeño escándalo en mi línea de tiempo de Twitter que fue aplacada hábilmente por un político (un político de los tiempos del Twitter sin duda).
Todo inició al leer un tweet (http://twitter.com/habitantesDF/status/460640145327132672) en el que reconocí una foto de la rampa de acceso al estacionamiento de mi edificio. Aproveché la ocasión para deslindar algunas responsabilidades y denotar ciertos esfuerzos.
El tweet fue aprovechado por algunos seguidores y pronto involucraron al delegado en turno, que no tardo en hacer acto de respuesta («acto de respuesta», hmmm… creo que tenemos un nuevo término aquí). Éste a su vez involucró a una de sus dependencias y ambos señalaron hacer acto de presencia. Vinieron los agradecimientos y pronto todo se calmó.
http://twitter.com/a_fernandezDF/status/460780776175308801
Hay, sin embargo, un corolario. Al ofrecer de mi parte datos de contacto de los administradores y conocedores del caso por mensaje directo (DM) para los visitadores no hubo respuesta. Lo que señala dos posibilidades:
a) Que sólo nos dieron «atole con el dedo» y hábilmente calmaron el clamor popular.
b) No requieren estos datos y por seguridad no los piden (lo que no les exhonera de así indicarlo, ¿verdad?)
Yo me inclino por la primera posibilidad. Claro que esto podrá funcionarles habitualmente pero no es mi caso. Dándoles el beneficio de la duda, dejaré pasar una semana y entonces retomaremos esto nuevamente

