Del bullying y algunos recuerdos

Hace algún tiempo escribí «Como cualquier otro niño, yo también fui víctima del bullyingComo suele ocurrir para todo niño bien portado y que cumplía con sus deberes en la escuela, nunca faltó uno que otro que se molestara porque sacaba buenas calificaciones o porque recibía elogios. Cosa que me ha seguido hasta profesionalmente.

La situación no es extraña. Creo que somos, por naturaleza, un país «bulero». Es parte de nuestra cultura ver quien se defiende y quien no y prepararnos así para cuando seamos mayores. Más en un país en el que la ley no es muy efectiva ni su aplicación eficiente2, 3.

Bullyingbullyingbullying… ahora todo es bullying. Aunque hay sus temporadas en las que el término se vuelve el tema del día o de la semana, éste no deja de mencionarse con regularidad.

Acorralado

Nunca faltan aquellos celosos que molestan y no paran de fastidiar porque uno hace lo que debe y de la mejor forma en lugar de hacerlo «como salga». En la escuela yo me quejaba. la maestra ponía un correctivo pero eso incrementaba más el enojo en mi contra. En la casa también me quejaba y mi papá me decía: «el valiente vive hasta que el cobarde quiere», alentándome a defenderme a mi mismo de los abusadores, también de las bromas de los demás. En algunas ocasiones él me habló de enseñarme a pelear o lo intentó; la verdad es que el liarme a golpes no era algo que encontrara productivo. Sí, de enfrascarme en un pleito podía perder (lo más seguro), también podía ganar, pero ¿cuánto podría durar el respeto o la paz después de una pelea hasta que el contrario buscara su revancha u otro quisiera reclamar el puesto o el agravio? No, lo mío era  regresárselas de una forma que verdaderamente les doliera y no pudieran vengarse. Liarse a golpes cualquiera lo puede hacer.

Duro y a la cabeza

Así que, con el tiempo me di cuenta que el verdadero poder estaba en el conocimiento. Entre más aprendiera y mejores notas obtuviera pondría en verdaderos aprietos a todos aquellos que no les gustaba hacerlo, aquellos a quienes no les gustaba trabajar. Mi intención era poner la «la vara lo suficientemente alto» para que pocos pudieran saltarla. Y muchas veces lo logré. Así que mucho antes de la mitad de cada ciclo escolar mis problemas se terminaban. Yo decidía a quien ayudar y quién no. Y cuando (y no faltaba la ocasión) venían a pedirme que desistiera de entregar algo (un trabajo, una tarea), porque los otros no lo habían hecho,  sabía que había llegado el momento de cobrar.

Referencias

  1. Eduardo René Rodríguez Ávila, «Bullying«, blog, 2011.07.11: URL: https://eravila.wordpress.com/2011/07/11/bullying/.
  2. Miriam Paredes, «Cuando ir a la oficina resulta un infierno«, Excelsior, sección Nacional,  pág. 30, Año XCV, Tomo IV, Número 34,281, México, D.F., Viernes 15 de julio de 2011. URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-nacional/15-07-2011/portada.pdf.
  3. «Víctima del Bullying 40% de los menores«, Excelsior, sección Nacional, pág. 19, México, D.F., 2012.07.30. URL: http://excelsior.com.mx/Impreso/Periodico/flip-nacional/30-07-2012/portada.pdf.

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