Hace tiempo, escribiendo sobre el método GTD, recordaba algunas cosas sobre mi experiencia en la administración de proyectos que viví, tanto como recurso como administrador de proyectos. He retomado algunos posts y notas que fui dejando ahora que me encuentro revisando lo hecho y a dónde debo enfocarme. Como he podido constatar con todo lo que escribí sobre el método GTD, creo que vale la pena dejar constancia del asunto.
Considero que el error más común que líderes y gerentes cometen al llevar un proyecto es creer que con tener el plan de trabajo ya cumplieron con su compromiso, que ya obtuvieron lo solicitado. Como escribía en aquella ocasión,
Mucha gente piensa que con obtener un plan de trabajo ya está todo resuelto. Es muy común encontrarse en la mayoría de las empresas a gerentes y líderes de proyecto que presionan y presionan por obtener un plan de trabajo, como si su vida dependiera de ello, y cuando finalmente lo obtienen, se olvidan de éste y se embarcan en nuevas aventuras.
Resulta curioso y paradójico esto pero al mismo tiempo es algo real y cotidiano. Aunado a esto debemos aceptar también el no respetar lo planeado, que considero sería la siguiente falta que encontraríamos en el proceder de todos aquellos encargados de administrar o responsables en el seguimiento a planes de trabajo.
Al final, es disciplina, simplemente disciplina. Entender que uno debe planificar para luego actuar sobre lo planificado, aprender de los errores y desviaciones para luego volver a planificar. Cada intento, acercándonos cada vez más a la asertividad de poder determinar con precisión lo que nos costará hacer algo. La meta al final es tratar de dominar al tiempo y no ser dominados por éste.

