Escenas de la capital.

Hoy andaba en las inmediaciones de la Catedral, del lado izquierdo de su entrada principal para ser precisos. Lleno de vendedores ambulantes y gente, mucha gente. Mientras caminábamos evitando a vendedores y transeuntes, observaba como una vendedora informal parecía le avisaba a otro que «alguien se acercaba», aunque éste no se inmutó. Ese alguien resultó ser un policía que después de intercambiar algunas miradas le dieron algo de dinero al policía.

Más adelante, me tocó ver a una persona, una chica, mostrándole una fotocopia de una credencial de elector a alguien que parecía un vendedor informal más y a la que éste señalaba con el dedo. Mientras pasaba frente a ellos no pude evitar oír su conversación:

El: «… va el nombre, la foto , la dirección y los elementos de seguridad. Va todo, con todos los candados, para que no tengas problemas.»– mientras le señalaba la fotocopia.
Ella: «¿Y cuánto tiempo?»
El: «Te la tengo en una hora…»

Dado el contexto, sin duda hablaban de elaborar una credencial de elector falsa. Me asombró escuchar el tiempo de entrega. Ya ni el IFE.

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