Siempre he tenido buen oído. Nada asombroso pero sí mejor al promedio. Siempre me ha molestado el ruido. No soporto los ruidos estridentes. Me lastiman. En gran parte, siempre evite las fiestas por el ruido ensordecedor de la música en éstas. Las que son de música en vivo se vuelven un tormento pero uno se acostumbra a todo y aprende a sobrellevarlo, a evitarlo, a aislarse del entorno, a soportarlo. Veo ahora que Alan heredó mi oído. A él también le molestan los ruidos fuertes. Ya los audiólogos nos han dicho que él oye bien, de hecho mejor que el promedio. Habrá que enseñarle.
Recuerdo que en varias ocasiones les pregunté a mis padres, siendo pequeño, por el ruido que se escuchaba en la calle y que, al ubicar su fuente, parecía salir o venir de algunos cables de energía eléctrica (especialmente los de las torres de alta tensión, donde el escándalo es bastante notorio). Ellos nunca escucharon nada.
Encontré la respuesta mucho tiempo después, ojeando un libro de electrotecnia (de principios del siglo pasado o finales del XIX, que me regalo mi papá y que, según me dijo, perteneció a mi abuelo). Curiosamente, describiendo el origen y caracterísrticas de la corriente alterna el libro indicaba que en algunas ocasiones se podía escuchar un ruido en los cables de alimentación eléctrica de los domicilios que podía atenuarse enrollando un alambre sobre el cable (aunque el libro indicaba que nadie sabía el porqué del ruido). Para mi fue obvio entonces que el ruido debía originarse por la frecuencia de la señal de la energía eléctrica, vibrando a 50/60 Hz, y sólo dependía de la tensión su volumen auditivo.
En mi adolescencia tenía de pasatiempo grabar canciones de la radio (en parte también por cuestiones económicas). Solo dos o tres acordes me bastaban para saber que se trataba o no de la melodía que quería conservar para correr y liberar el botón de pausa del cassette.
Ya he perdido el interés por grabar canciones de la radio. Los CD y la Internet han sido parte de la causa. Sin embargo no he perdido el oído. Aún escucho a los cables susurrar, puedo aún identificar una melodía a las dos o tres primeras notas, y puedo identificar a alguien por su frecuencia de pasos y forma de caminar.
Bueno, a trabajar. Escucho caminar a mi jefe hacia acá.
