Un miércoles en mi trabajo me llegó un correo de la responsable de la «seguridad del área» (entre comillas, ya que el título es meramente administrativo). En su correo nos avisaba que desde la oficina en NY, le llegaba una petición para llenar unos cuestionarios sobre las aplicaciones de las que somos responsables y que así figuramos en los catálogos de la organización. La petición le había llegado un día antes y la fecha límite era el viernes. No teniendo otra cosa que hacer (y lo escribo sarcásticamente) decidí ver de que se trataba. Traté de entrar a la aplicación en cuestión, cosa que pude, pero ya dentro de ésta resultó que no tenía accesos a los dichosos cuestionarios. El correo y la página misma de la aplicación indicaba que en caso de problemas de acceso uno se pusiera en contacto con alguien cuyo email estaba indicado tanto en el correo como en la página. Escribí mi correo indicándole mi problema y en menos de 5 minutos recibí respuesta. Llenar el cuestionario me tomó no más de otros 5 minutos (y pudo ser menos pero había que adivinar qué realmente preguntaban en algunos caso o buscar a qué área dentro del mapa mundial de la organización uno pertenece, así como al responsable de ésta). Copié la pantalla donde se mostraba fecha y hora de mi actualización y mi nombre, la copié en el correo que mencioné al inicio y respondí a la remitente, poniéndole copia a mi supervisor.
En la tarde de ese miércoles recibí dos correos más sobre el tema. El primero de la encargada de seguridad del departamento recalcando la necesidad de hacer el cuestionario, a quien reenvié mi correo de evidencia de cumplimiento de la petición. El segundo, casi en la noche, del jefe de mi supervisor, haciendo su labor de perseguimiento sobre el mismo asunto. Nuevamente volví a mandar mi correo evidencia.
En la mañana del jueves, mi correo hervía de mensajes de gente que tenía el mismo problema de acceso. Los jefes comenzaban ya a poner orden entre «las tropas» indicando que se recolectaran claves de usuario, que se buscara gente que podría ayudar o que se pusieran en contacto con gente que reportaba problemas para ver como se atacaba la situación. El deadline se aproximaba.
«Utsss…«- pensé -«menor pinto mi raya antes de que estos comiencen a convocar reuniones, organizar comités o solicitar que se elabore una respuesta al porqué no se estaba cumpliendo con la solicitud«. Le mandé un correo a mi supervisor señalándole que lo que reportaban yo lo había rreglado en 5 minutos escribiéndole a la persona dueña de la aplicación, tomando nuevamente el correo evidencia. Los siguientes 10 minutos me la pasabe mandando la evidencia nuevamente a gente que mi jefe o su jefe designaba para darle seguimiento a la convocatoria y a respodonderle a todos estos que sí, que yo ya había respondido el cuestionario e indicarle a mi jefe que lo había copiado en mi respuesta el día anterior.
Vinieron entonces las ráfagas de correos a la donde la gente solicitaba a la dueña de la aplicación les diera acceso a ésta. Luego vinieron las ráfagas de correo donde la gente demostraba que ya habían respondido al cuestionario. En cada ráfaga, había que estar limpiendo la bandeja de entrada para que no se llenara.
Pensé ahí terminaría el asunto pero luego mi supervisor me pidió le mandara el cuestionario que había llenado, y unas horas después su jefe pidió lo mismo, para saber en qué consistía el cuestionario y qué se había respondido.
