Yo lo predije…

El Publimetro sacó esta nota el pasado jueves, en ella se lee que La Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés), reportó que la piratería consume una gran parte de sus ganancias en ventas tradicionales y digitales legales. Como yo ya había mencionado antes, esto no es mas que la respuesta a todas las acciones ejercidas por la industria discográfica por tratar de seguir manteniendo el negocio que tenían; buen negocio pero todo llega a su fin algún día. Pudieron tratar de buscar reducir costos, eliminar tanto intermediarismo… pero no, en su lugar trataron de regular, impedir, cobrar 0 ver de que forma podían tomar ganancias de lo que se podía hacer por medio de la Internet y los formatos digitales. En el caso de México hasta llegaron a tratar de prohibir en uso del material fílmico o fonográfico por parte de los negocios para amenizar la estancia de sus clientes (algo que según la Somexfon cae dentro de lo que se pude considerar una reproducción pública o con fines de lucro, aunque no sea esta precisamente la intención del dueño del medio de reproducción y material siendo ejecutado). Me parece que inclusive llegue a leer algo relacionado con la música proveniente de las radios.

La industria fílmica, la radio y la televisión (abierta o de paga) aún tienen futuro. La radio ha sabido adaptarse a la era de la Internet y la ha usado (sabiamente, creo yo) como un medio para mantenerse en contacto con su audiencia sin cobrarle por los postcasts y material que pone a su disposición en la red (de cualquier modo las conexiones a Internet resultan aún muy caras y de menor disponibilidad como para que este canal represente un riesgo al mercado que tiene en receptores de casa, autos o en el andar callejero). La TV (abierta y de paga), aun cuando han sido golpeadas por la piratería de series de TV y películas, cuenta con la «novedad» como principal arma para mantener y atraer audiciencias. Al igual que la radio, en lugar de pelear, ha usado a la Internet para colocar contenido que sus espectadores pueden ver y así mentener el interés en algún programa. Los reality shows y programas en vivo mantienen la necesidad de utilizar al receptor de televisión. Igual que la radio, la capacidad almacenamiento y de ancho de banda requerida de los medios digitales es demasiado como para que la Internet suponga un riesgo.

La industria fílmica es una de las más golpeadas con la piratería de películas. Creo que aquí le deben mucho a los dueños de las salas de proyección sobre el que la gente siga pagando por ver las nuevas producciones (aunque más que nada por la experiencia que por la cinta en sí). Nuevas tecnologías que facilitan la visión en 3D y de mejor calidad (HD) hacen que tanto la TV como el cine puedan tener aún un mercado que explotar casi en forma exclusiva.

La prensa también ha resultado afectada, la capacidad de las máquinas de búsqueda y el material disponible en la red han hecho que mucha gente deje de comprar libros y diarios. La industria editorial ha sido muy renuente a tratar de usar a la Internet, parecen estar muy conscientes de los riesgos y de que saldrían trasquilados si dejan fluir sus productos libremente por la Internet. Algunas casa editoriales han colocado material secundario o de manera parcial para tratar de atraer lectores y Amazon ha sido lo suficientemente visionario e inteligente para explorar con éxito la explotación de los formatos digitales con su Kindle. La industria periodística por su parte comienza a resentir la competencia de la Internet y anuncia que comenzará a cobrar por la lectura de sus contenidos en línea.

Finalmente, la gran perdedora es la industria fonográfica. Las características de sus productos los han hecho no sólo idoneos para los formatos digitales sino también favorecidos por sus consumidores para ser usados de esta manera (a diferencia de la industria editorial en donde pueden encontrarse gente y situaciones que prefieren el formato impreso). Los intentos por evitar esto y las rabietas de los controladores de esta industria los han distanciado de sus consumidores. Aún cuando pueda aun tener algunas décadas por delante, se trata de una industria con un formato de negocio en franca decadencia que nunca volvera a ser la misma.

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