Tácticas dilatorias

Si hay algo que reconocerle a nuestro Gobierno (y anteriores) es su capacidad para hacer de las cosas- simples o complejas -algo lento y tortuoso.  Recuerdo, por ejemplo, el caso del EZLN. Después de las primeras escaramuzas se establecieron mesas de diálogos y se montaron comités. Todo para favorecer el entendimiento y evitar los conflictos. Recuerdo que tiempo después algunas notas de prensa mencionaban que México había logrado en meses lo que en otros países llevó años y guerra, logrando por la vía pacífica tratar de mediar las diferencias.

Habría que preguntarle a los EZLN que beneficios obtuvieron. Para mi el asunto se empantanó, se politizó y se fue olvidando. Hasta el mismo Subcomandante Marcos entró en el jueguito.

Hoy con el caso del SME y LyFC me parece estar viendo lo mismo. Tras la liquidación de la paraestatal, y no queriendo quedar como el malo de la película, el SME toma la vía legal y pacífica (tampoco creo que realmente considerara que tendría el respaldo popular para iniciar una revuelta popular). Mientras por un lado el Gobierno le da largas con mesas de diálogos y reuniones, por otro le va minando las filas de sus seguidores. Una compensación bastante jugosa y la posibilidad de poder ser recontratado en la CFE (o ser libre para buscar otra chamba en la IP) es algo que pocos despreciarían. Darle largas y aguantar. En breve los seguidores del SME irán disminuyendo. La vida sigue, cuentas que pagar y una familia que alimentar hará que poco a poco los extrabajadores mismos vayan extinguiendo a LyFC.

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